martes, 7 de junio de 2011

Desbordamiento

En línea con mi adicción a las redes sociales, vuelvo al formato del blog. Tras ser infiel con otras redes más de moda y más inmediatas, he de reconocer que el blog es el que te permite registrar otro tipo de reflexiones, más reposadas y más perdurables (decir eso de un formato digital en internet es casi un chiste, ya lo sé).
Este último año ha sido casi el más atípico de mi ya no tan corta vida. Un año en dique seco para muchas facetas en el que la lucha diaria era sobrevivir a mis propias miserias y esperar la primavera.
Pues llegó el momento, la primavera ya ha llegado y me ha traido felicidad, mucha felicicidad.
Pero mi naturaleza escritora solo se manifiesta cuando mi alma necesita un respiro, que le vamos a hacer? Una es así.
Una vez en este punto, con la vida tan cambiada, con una vida nueva que depende de ti hasta para quitarse el osito de la cara, he de decir que me siento un poquito desbordada.
Qué esclavos somos de la imagen que nos hacemos de nosotros mismos, o que queremos proyectar en los demás (no sabría muy bien ahora mismo). Es tanto trabajo intentar ser la mejor hija, la mejor madre, la compañera más profesional, la socia más responsable, la pareja más burbujeante, la conversadora más ingeniosa, la amiga más leal,... Creo que no voy a dar para tanto,...
En cualquier caso, la vida empuja y ahora con más fuerza, para lo bueno y para lo malo, está ahí rodando y podemos empeñarnos en hacerla perfecta o sólo hacerla,... de momento me quedo con lo segundo. Encenderé mi cafetera monodosis, como todo el mundo, miraré mi twitter, como todo el mundo, ... e intentaré empezar el día con una sonrisa, ¿como todo el mundo?
Otro amanecer... Buenos días.

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